Tema XVII
TEMA XVII
FUNDAMENTOS I.E., ESTRUCTURA Y EVOLUCIÓN DE LA FLEXIÓN VERBAL EN LAS LENGUAS CLÁSICAS.
1. FUNDAMENTOS I.E., ESTRUCTURA Y EVOLUCIÓN DE LA FLEXIÓN VERBAL EN LAS LENGUAS CLÁSICAS.
1.1. CATEGORÍAS GRAMATICALES DE TIEMPO, MODO Y ASPECTO: LOS TEMAS VERBALES.
1.1.1. TIEMPO.
1.1.2. MODO.
1.1.3. ASPECTO: TEMAS VERBALES.
1.2. CATEGORÍAS DE PERSONA, NÚMERO Y VOZ.
1.2.1. PERSONA.
1.2.2. NÚMERO.
1.2.3. VOZ.
1.3. EL SISTEMA DE LAS DESINENCIAS PERSONALES.
2. EL VERBO LATINO.
2.1.1. DESINENCIAS.
2.1.1. ACTIVAS.
2.1.2. MEDIO-PASIVAS.
2.1.3. DE PRETÉRITO PERFECTO.
BIBLIOGRAFÍA: J Monteil, P. Elementos de fonética y morfología del latín.J Molina Yévenes, J. Iniciación a la fonética, fonología y morfología latinas. |
1. FUNDAMENTOS I.E., ESTRUCTURA Y EVOLUCIÓN DE LA FLEXIÓN VERBAL EN LAS LENGUAS CLÁSICAS.
Podemos trazar varios estadios cronológicos en el desarrollo del sistema verbal i.e.: el primer estadio en que no existe en absoluto la flexión verbal, en el que el sustantivo y verbo no se han diferenciado todavía. Un estadio siguiente en que se desarrolla un sistema de desinencias que poco a poco se organizan para expresar las nociones de número, persona, tiempo y voz; en este momento los diferentes sufijos carecen de valores temporales, pero es posible que se hubiera iniciado ya un proceso de especialización de algunos de ellos en distintos valores aspectuales; no se dan oposiciones modales salvo quizás el optativo, y el “indicativo” puede actuar con valores modales derivados del contexto; esta etapa se inscribe por completo en la “época de comunidad” y es la que conserva el hitita.
En etapas siguientes, pero probablemente sin afectar ya a todos los dialectos, al menos al grupo anatolio, se inicia el proceso de especialización de sufijos para la expresión de la categoría tiempo, pero su desarrollo completo sólo se conseguirá en el ámbito dialectal, por cuenta de cada lengua o grupo de lenguas. Igualmente, el punto de partida de la especialización de ciertos sufijos para la expresión del subjuntivo tampoco afecta a todos los grupos i.e. quedando excluidos como mínimo el hitita, el eslavo y el báltico; en los demás dialectos en que tiene lugar la creación de un subjuntivo, el punto de partida puede haberse producido en época en que aún estaban más o menos en contacto, pero su desarrollo completo es independiente en cada lengua o grupo.1.1. CATEGORÍAS GRAMATICALES DE TIEMPO, MODO Y ASPECTO: LOS TEMAS VERBALES.
1.1.1. TIEMPO.
Las nociones de tiempo existentes en el verbo i.e. se reducen a la oposición presente / pasado. Esta oposición puede ser expresada por dos procedimientos distintos: oposición de temas y utilización de desinencias de presente (primarias) o de pasado (secundarias). No existe la expresión gramatical de tiempo futuro, que será luego desarrollada por ciertos grupos dialectales a partir de presentes desiderativos o de subjuntivos. El tema de perfecto no parece expresar tiempo en i.e., sino nociones aspectuales.
1.1.2. MODO.
El sistema modal, tradicionalmente restituido para el i.e. está integrado por el indicativo, subjuntivo, optativo e imperativo. A ellos habría que añadir el injuntivo, modo postulado sobre todo a partir de ciertos hechos sintácticos del indio. En realidad, en este sistema de modos, hay unos puntos más recientes que otros y no se puede sin más dar a todo el conjunto una antigüedad i.e.
Por un lado, el optativo constituye algo aparte en el conjunto del sistema: su origen parece lo suficientemente antiguo como para revestir carácter i.e., al menos i.e. no hitita, ya que falta en esta lengua. Su modo de expresión es también muy distinto del de los demás modos.El indicativo es sin duda la forma más antigua, término negativo de la oposición modal y previo a la existencia propiamente dicha de la categoría modo en i.e. Dada su indiferencia originaria a la noción del modo, su empleo podría presentar, en ciertos contextos adecuados, matices o valores modales, indicados precisamente por el contexto mediante partículas apropiadas u otros procedimientos de tipo suprasegmental. Nos hallamos ante un estadio sincrónico conservado en gran medida por el hitita y por los llamados injuntivos del indio que no son más que usos modales del indicativo.Posteriormente tienden a crearse modos propiamente dichos: optativo y subjuntivo, formalmente caracterizado frente al indicativo. Cuando se requieren expresar valores modales, se recurre a estos modos propiamente dichos por lo que los usos modales del indicativo tienden a desaparecer: el injuntivo cae en desuso, si bien no completamente, ya que pasa a especializarse en un empleo modal muy particular: el imperativo. Por consiguiente, el imperativo también procede de los usos modales (injuntivos) del indicativo, aunque después tienda a ser caracterizado por desinencias especiales en las distintas lenguas o grupos de lenguas.El proceso de creación del subjuntivo es largo y complicado y no afecta a todas las lenguas i.e. por igual, por lo que no puede decirse que sea i.e. en sentido estricto. Así, el subjuntivo falta por completo en hitita y probablemente también en eslavo y báltico. Por su parte el tocario presenta una situación considerablemente arcaica. El indio, griego y latín cuentan, en cambio, con subjuntivos perfectamente definidos a nivel formal.1.1.3. ASPECTO: TEMAS VERBALES.
La categoría aspecto indica y precisa características intrínsecas de la acción verbal como el carácter puntual y momentáneo, durativo, iterativo, intensivo, etc. Se ha pretendido postular para el i.e. muy variados tipos de valores aspectuales dentro del tema de presente. Esos valores constituirían ya en i.e. un sistema bastante complejo y completo, que posteriormente se deterioraría en las distintas lenguas. Sin embargo, no parece probable que en i.e. existiera un sistema tal de aspectos, aunque sin duda apuntarían ya ciertas tendencias que posteriormente cristalizarían o desaparecerían en las distintas lenguas. La diferencia aspectual entre el tema de presente y el de aoristo (pasado) tampoco debe considerarse i.e., siendo probablemente un desarrollo específicamente griego o, a todo lo más, greco-indo-iranio. Dicha oposición aspectual consiste en que el presente, además del temporal, presenta un valor aspectual de acción durativa, mientras que el pasado tiene un valor aspectual de acción puntual, además de su valor de pasado.El tema de perfecto no expresa, en cambio, valor temporal originariamente. Tiene sin duda valores aspectuales que en ciertas áreas, sobre todo en griego, consisten en expresar el resultado presente de una acción pasada. En otras áreas dialectales aparece ya en época histórica como un pasado propiamente dicho, cosa que indudablemente constituye un desarrollo secundario al que ese valor aspectual era propicio.1.2. CATEGORÍAS DE PERSONA, NÚMERO Y VOZ.
1.2.1. PERSONA.
Existen en el verbo tres personas gramaticales: la primera, la que habla; la segunda, a la que se habla; tercera, todo aquello que no es ni quien habla ni quien escucha. Esas personas se dan tanto para el singular como para el plural. En lo relativo al dual la situación varía incluso entre las lenguas que conocen la categoría del dual en el verbo.
1.2.2. NÚMERO.
Existe la oposición singular/plural en toda el área dialectal i.e. mientras que el dual sólo está presente en ciertos grupos.1.2.3. VOZ.
Existen en i.e. dos voces: activa y media. No existe, en cambio, la voz pasiva, que es una creación dialectal unas veces a partir de la voz media y otras por otros procedimientos. La voz media expresa, por oposición a la activa, un especial interés (daño o provecho) del sujeto en la acción verbal, que puede llegar incluso a un uso estrictamente reflexivo en el que sujeto es a la vez el C.D. de la acción verbal.1.3. EL SISTEMA DE LAS DESINENCIAS PERSONALES.
La lengua i.e. con un sistema de desinencias verbales más desarrollado es, sin duda, el indoiranio. En ella se encuentran cuatro series de desinencias completas, ofreciendo en cada serie formas propias para las tres de singular, las tres de dual y las tres de plural. Estas cuatro series corresponden a: 1) Activas de presente (primarias), 2) Activas de pasado (secundarias), 3) Medias primarias, 4) Medias secundarias.Este sistema no parece ser i.e. ya que incluso en sus fases más recientes debieron darse ciertas lagunas al respecto. Por una parte, las desinencias de dual, son debidas a desarrollos dialectales que sólo afectan a ciertas áreas. Por otra, no existe un tipo de desinencias que pueda ser restituido claramente para la primera y segunda de plural. Para la primera de singular hay vacilaciones y diferencias entre las lenguas. En realidad, las formas más seguras son la segunda y tercera de singular, y la tercera de plural.En su origen las desinencias verbales son elementos utilizados en otros contextos –sufijos y alargamientos- o con otras funciones morfológicas. Su gramaticalización en funciones desinenciales es un proceso largo y complicado, no sin vacilaciones, que en unos puntos alcanza mayor sistematicidad que en otros.Los elementos básicos de las desinencias de segunda y tercera de singular y tercera de plural son *-s, *-t y *-nt respectivamente. Pero el sistema de tres personas gramaticales resulta ser propio de una época más reciente, precedido por un estadio en que sólo se distinguía una primera persona y un bloque no diferenciado segunda-tercera. Tanto *-s como *-t podrían caracterizar, solas o asociadas, ese bloque segunda-tercera. De esta situación quedan restos en diversas lenguas i.e.: en tocario aparece, en presente, *-t caracterizando la segunda persona y *-s la tercera; en pretérito, hay *-st para segunda, frente a una tercera sin desinencia. En germánico, se dan restos de *-s caracterizando la tercera persona en anglosajón. En latín, hay *-st- en la segunda persona del perfecto. En véneto *-st- en tercera de singular.Posteriormente se tiende a diferenciar la segunda de la tercera mediante la oposición *-s / *-t, segunda / tercera, respectivamente, que será el sistema que triunfe en general constituyendo las desinencias generales, no sin dejar ciertas huellas.El elemento *-nt, identificado con el elemento nominal, participal, *-nt, ha sufrido una morfologización propia e independiente de los demás usos como desinencia de tercera de plural. Al igual que en el terreno nominal, en su empleo como desinencia presenta los tres grados vocálicos posibles: *-ent/*-ont/*-nt.Fuera de estas tres personas es más problemática la reconstrucción. En primera de singular suele aparecer *-m; en primera de plural, *-men, *-me(s) y *-mo(s) según las lenguas; y en segunda de plural, *-te(s) en voz activa.Estos elementos pueden presentar, en principio, cuatro modalidades. Por una parte la expresión desinencial del tiempo se realiza mediante la presencia o ausencia del elemento *-i añadido a las formas anteriores. Se obtiene así una doble serie: una, propia del presente con elemento *-i y la otra, para el pasado, sin dicho elemento; *-mi, *-si, *-ti, *-nti (presente); *-m, *-s, *-t, *-nt (pasado). Las formas de primera y segunda de plural funcionan indistintamente tanto como de presente como de pasado. Esto se debe a un conjunto de circunstancias que se interfieren en el proceso de desarrollo de las distintas categorías verbales. En un primer momento las categorías de tiempo son expresadas mediante las desinencias *-i para el presente, ø para el pasado. Pero desde muy pronto surge una tendencia contraria: expresar el tiempo mediante temas distintos. Por otra parte, la categoría de plural tampoco pertenece al estrato más antiguo del i.e., sino que es más reciente. Teniendo esto en cuenta podemos deducir una serie de consecuencias en relación con la cronología de la creación de estas categorías verbales. El punto más antiguo del sistema parece ser la diferenciación de las tres personas de singular mediante desinencias (*-m, *-s, *-t), situación que a su vez, procede de otra más antigua en la que la diferenciación de establece entre primera / no-primera. Estas tres desinencias aparecen *-mi, *-si, *-ti para el presente y *-m, *-s, *-t para el pasado. Posteriormente se crea la oposición singular/plural. Simultáneamente, comienza a introducirse la posibilidad de expresar el tiempo mediante el uso de temas distintos; por ello las nuevas desinencias que se están creando para el plural precisan menos de la distinción presente/pasado ya que estas nociones pueden expresarse por otro procedimiento. No obstante, la tercera de plural, por la facilidad con que puede entrar en el sistema de oposición *-nti/*-nt, llega a contar con esa doble forma; mientras que la primera y segunda de plural en i.e. no logran desarrollar más que una forma indiferente a la oposición presente/pasado.A partir de esta nueva situación, unas lenguas siguen desarrollando el sistema hasta conseguir una diferenciación completa a nivel desinencial entre presente y pasado (indio); otras, al imponerse definitivamente la expresión del tiempo a nivel de temas y resultar redundante el antiguo sistema desinencial, terminan por confundir prácticamente las dos serie y contar sólo con una que no expresa tiempo (latín).Mediante las desinencias se expresa también la noción de voz, en la oposición activa/media. El sistema regular de la expresión de la voz consiste en la adición de la vocal –o para la voz media. Este procedimiento se observa con toda claridad en la segunda y tercera de singular y en la tercera de plural secundarias: activa *-s, *-t, *-nt; medias: *-so, *-to, *-nto. Fuera de estas formas el establecimiento de las formas de la voz media es más problemático.La primera persona de singular parece estar caracterizada por *-ai < *-H2oi que hemos de analizar como vocal -o de voz media, seguida del elemento de presente -i; la laringal proviene de temas en laringal en los que todo el conjunto habría sido morfologizado como desinencia de primera persona de singular de tiempos primarios. La primera de plural media de tiempos secundarios aparece expresada en las lenguas históricas por formas que en parte deben remontarse a *-medh∂. En cambio, no puede establecerse una forma segura para la segunda de plural media, ni para la primera de singular media de tiempos secundarios.Así pues este sistema presenta lagunas debidas a que no todos sus elementos cuentan con la misma antigüedad. Las partes más recientes parecen ser las formas del plural, en que la primera y segunda no han llegado a una completa sistematicidad. Con todo, éste es el cuadro de desinencias regulares que puede considerarse i.e.| Activas secundarias | Activas primarias | Medias secundarias | Medias primarias | |
| 1ª singular | m | mi | ¿? | Ai < H2oi |
| 2ª singular | s | si | so | soi |
| 3ª singular | t | ti | to | toi |
| 1ª plural | men / me(s) /mo(s) | men / me(s) /mo(s) | medh∂? | Medh∂? |
| 2ª plural | te(s) | te(s) | ¿? | ¿? |
| 3ª plural | nt | nti | nto | ntoi |
2. EL VERBO LATINO.
El verbo latino aparece muy evolucionado con respecto al ice. y, aunque, por lo general utiliza procedimientos que encontramos en otras lenguas, presenta en su conjunto, un original sistema cuyos rasgos fundamentales son:
1. Eliminación de la conjugación atemática pura, con desinencias que, en todas las personas se incorporan directamente a la consonante final del tema (tipo gr. *esmi, > eivmi,, *essi > e;i, esti,, esme,n, este,, *esnti > eisi, ); en cambio hay mantenimiento de la semitemática, que otras lenguas suprimieron (tipo latino s-u-m, s-u-mus, s-u-nt / es-s(i) > es, es-t, es-tis)2. Creación de la oposición bitemática presente/perfecto con carácter meramente temporal, sin expresión de aspecto verbal. Con el tema de presente se relaciona el futuro imperfecto (antiguo subjuntivo) y tendió también a conectarse el pretérito imperfecto formado con -ba-. Con el tema de pretérito perfecto, correspondiente a formaciones i.e. de imperfecto, aoristo y perfecto, se forman el pretérito pluscuamperfecto y el futuro perfecto.3. Creación de un subjuntivo, que desde el punto de vista morfológico utiliza elementos que otras lenguas distribuyen entre el subjuntivo y el optativo. En este uso neutro de la oposición subjuntivo/optativo se agrupan los tiempos de acuerdo con la oposición presente/perfecto establecida para el indicativo.4. Creación de la oposición tiempo absoluto/tiempo relativo mediante las correlaciones pretérito perfecto/pretérito pluscuamperfecto de una parte y futuro imperfecto/futuro perfecto de otra.5. Tanto el pretérito imperfecto como el perfecto latinos se remontan a pretéritos i.e.; por consiguiente, si ambos son pretéritos, la oposición entre ellos no es temporal, sino de aspecto.Además del valor aspectual de esta oposición, existe en latín una tendencia no sistematizada de expresión del aspecto verbal mediante el empleo de preverbios.6. El latín, sirviéndose de un alargamiento -r, común al osco-umbro, céltico, etc. que posiblemente se utilizó en un principio para formaciones impersonales, creó unas desinencias mediopasivas, caracterizadoras del primer término de la oposición presente/perfecto. El segundo término, en cambio, se expresó mediante una perífrasis formada por el adjetivo verbal en -to.2.1. DESINENCIAS.
El latín histórico nos muestra neutralizada la oposición i.e. primaria/secundaria (innecesaria en latín al quedar aclarado el tiempo y el modo por el conjunto predesinencial); además, los distintos temas de imperfecto, aoristo y perfecto i.e. integradores en latín del pretérito perfecto de indicativo, aparecen unificados con unas desinencias que, a grandes rasgos, son las correspondientes al perfecto i.e. Por otra parte, en la voz mediopasiva, se oponen los tiempos del tema de presente, caracterizados por o/e y la -r de origen impersonal, a los restantes tiempos que son perifrásticos.
2.1.1. ACTIVAS.
Las desinencias activas, excluidas las del pretérito perfecto son:1ª persona de singular.a) Desinencia –ō, vocal temática en grado alargado con desinencia cero; esta formación aparece en latín extendida a todos los presentes de indicativo, excepto sum; al futuro imperfecto, erō; a los futuros imperfectos en -bō y en -sō y a los futuros perfectos. En época imperial se extendió la escansión -ŏ a cualquier verbo a través de la abreviación yámbica (sciō > sciŏ).b) Desinencia -m, que presenta tanto la desinencia primaria *-mi apocopada (cf. gr. eijmiv, latín sum) como la secundaria *-m (gr. -n); su empleo se extiende a todas las primeras personas de singular que no presentan -ō. Sin embargo, Festo menciona la existencia de futuros como attingē, dicē con desinencia Ø. Adrados piensa, incluso, que amō y moneō suplantaron a *amā y *monē, que, por prestarse a confusión con la segunda persona de singular del imperativo, sufrieron la analogía del tipo temático dicō: así se explicaría que la -ā- y la -ē- de las conjugaciones 1ª y 2ª procedan respectivamente de *eH2 y de eH1.2ª persona de singular.a) Desinencia -s, que puede ser la primaria i.e. *-si, apocopada, o la secundaria *-s.b) Desinencia Ø para el imperativo presente.c) Desinencia -tō < -tōd forma atestiguada en inscripciones arcaicas; caracterizó al futuro imperativo en un uso arcaico indiferenciado de las personas 2ª y 3ª de singular. En época republicana es frecuente su uso con valor mediopasivo.3ª persona de singular.a) La oposición i.e. primaria/secundaria (*ti/*t) se conservaba en latín arcaico mediante la correlación -t < *-ti / -d < *-t pero desde el siglo II a. C. Aparece generalizada -t.
b) Desinencia -t.c) Desinencia -to (supra 2ª persona c)1ª persona de plural.Desinencia -mus < *-mos (cf. dor. fero-me"). En esta desinencia el alargamiento *-m es el que actúa como desinencia de la primera persona singular, *o/e es la misma vocal temática usada para oponer el plural al singular y *-s es un alargamiento de tendencia pluralizante; por lo tanto supone una hipercaracterización, pero después, en el sistema latino, la -s de -mus es el correlativo de la -r de -mur en la oposición activa/mediopasiva.2ª persona de plural.a) Desinencia -tis < *-tes. En esta desinencia el elemento -t- probablemente está relacionado con la desinencia de singular, que en un principio caracterizaba indistintamente a la 2ª-3ª frente a la 1ª, pero más tarde, en una nueva oposición 2ª/3ª, el elemento -t- tendió a adscribirse a ésta última (cf. sin embargo -isti); la vocal temática es -e que marca originariamente plural y -s es un alargamiento de tendencia pluralizante que hipercaracteriza el complejo.b) Desinencia -te de imperativo presente. Es la misma que la anterior a la que se opone como término no hipercaracterizado.c) Desinencia -tote de imperativo futuro. Es la misma desinencia -tō de singular que se diferenció con la incorporación de la desinencia de imperativo de presente -te, que funciona en el complejo como pluralizadora.3ª persona de plural.a) Desinencia -nt. Es la continuadora de la primaria *-nti (gr. fevronti), conservada posiblemente en la forma tremonti del Carmen Saliare y de la secundaria *-nt; tras consonante y semiconsonante presenta la siguiente evolución: *-nt(i) > -ont > -unt. En latín arcaico aparece a veces una desinencia -nunt, que supone una geminación de la nasal, limitada a presentes de indicativo: danunt (dant) en Pl. Capt. 819.b) Desinencia -ntō de imperativo de futuro (arcaico -ntōd). Es una desinencia formada secundariamente según la proporción est es a sunt como estōd es a suntōd. En época republicana se emplea también con valor mediopasivo.2.1.2. MEDIO-PASIVAS.
Las desinencias mediopasivas de los tiempos que en latín aparecen conectados con el tema de presente parece que se configuraron da la siguiente manera: las desinencias secundarias i.e. *-s, *-t, *-nt recibieron o/e como característica de voz media (*-so/e, *-to, *-nto), pero además, en las terceras personas se incorporó un elemento *-r de origen impersonal y empleado también en osco-umbro, céltico, tocario, hitita, frigio y armenio (*-tor > -tur, *-ntor > -ntur). Después, de las terceras personas la -r de valor impersonal se extendió a las primeras (*-o-r, *-a-r, *-e-r, *-mor); en esta propagación de -r, el alargamiento está morfologizado como única marca relevante de mediopasiva, pues en ellas, cuando hay timbre o (-ōr, -mor > -mur) procede de la activa, en la que establece otros tipos de oposición. Las segundas personas no presentan -r con lo cual se oponen en bloque a las restantes.
1ª persona de singular. Desinencia -r, que se incorpora a la forma vocal temática alargada y desinencia Ø (amō-r) o sustituye a la desinencia activa -m (ama-bā-r). 2ª persona de singular.a) Desinencia -re. Procede de *-se con rotacismo. Es la única usada en imperativo de presente; para los demás tiempos es la más frecuente en época arcaica y la preferida por Cicerón, excepto en el presente de indicativo donde se presta a confusión con el imperativo presente mediopasivo y con el infinitivo de presente activo.b) Desinencia -ris. Es la misma que la anterior, pero hipercaracterizada con -s para evitar las confusiones que provoca -re.c) Desinencia -rus, que aparece en inscripciones dialectales, es otra hipercaracterización, pero sobre la forma *-so < *-so/e.d) Desinencia -tōr de imperativo de futuro. En uso indistinto de 2ª-3ª persona, tendió a reemplazar al simple -tō, que había sido indiferente en cuanto a la expresión de voz.e) Desinencia -minō de imperativo de futuro que se usó especialmente en el período republicano con uso indistinto para 2ª-3ª persona, contiene el elemento *-men- que veremos en *-mini y la ō que ya hemos analizado en -tō.
a) Desinencia -tur < *-tor. Como ya hemos indicado es la desinencia secundaria activa *-t + o/e mediopasiva + *-r impersonal.
b) Desinencias -tōr y -minō (supra). 1ª persona de plural. Desinencia -mur < *-mor. Es la misma desinencia activa, pero con la sustitución del alargamiento *-s por la *-r de mediopasiva. 2ª persona de plural. Desinencia -minī. Es la desinencia caracterizada tanto del indicativo como del subjuntivo e imperativo. Bopp la explicó como el nominativo masculino de un participio mediopasivo, equivalente al griego legovmenoi, con el que habría que sobreentender estis; Wackernagel vio el origen de la desinencia en los infinitivos del tipo griego legevmenai, explicación que por lo común se limita al imperativo, el cual sería un infinitivo con fuerza yusiva. Parece preferible pensar que -minī (< *-men-o/e-i contiene *-men, sufijo que el latín adscribió al sistema verbal en esta especialización; frente al griego, que lo utilizó para la primera persona del plural y para participios e infinitivos: su uso nominal está más extendido en las lenguas i.e. lat. flamen, sermo, agmen, etc.) más o/e como marca de voz mediopasiva, más el signo de la desinencia primaria *-i. En cuanto al imperativo, hay que ver en él un simple presente de indicativo, como suele suceder también en la segunda persona singular; dicho en otros términos, -re y -mini, idénticos en el código, funcionan como indicativo o imperativo en la cadena hablada. 3ª persona de plural. Desinencia -ntur < *-ntor. Es la desinencia secundaria activa *-nt + o/e de mediopasiva + -r impersonal.2.1.3. DE PRETÉRITO PERFECTO.
Las desinencias de pretérito perfecto de indicativo activo latino son, en general, las del perfecto medio i.e., que es un tema en -H2. Por tener desinencias medias, el latín, cuando sistematizó una voz mediopasiva, creó para ella un perfecto perifrástico. 1ª persona de singular. Desinencia -ī < -ei < *-ai < *-H2oi. Es la desinencia mediopasiva primaria del perfecto i.e.2ª persona de singular.Desinencia -(i)stī. El elemento vocálico *-ĭ- procede de raíces con laringal, la cual puede crear una vocal de apoyo con dicho timbre ante dental (*Hºs > is/s); el elemento consonántico *-s- es alargamiento que sólo o con -t- se empleó en i.e. para segundas y terceras personas de singular; el elemento vocálico -ī < *-H2oi es la misma desinenciade primera persona.3ª persona de singular.a) Desinencia -ĕd, en latín muy arcaico. Contiene *-ĕ-, desinencia de perfecto (cf.. gr. levloipe) más la desinencia secundaria *-t > -d.b) Desinencia -ĕt, frecuente en inscripciones arcaicas, contiene la misma desinencia de perfecto, pero hipercaracterizada con la desinencia primaria *-ti > -t; es, por consiguiente, junto a -ĕd, un ejemplo de la tendencia latina a neutralizar la oposición de desinencias primarias/secundarias.c) Desinencia -eit > -īt que puede ser la desinencia de primera persona más *-ti > -t.d) Desinencia -ĭt. Desinencia de época clásica, es la forma en la que confluyen tanto -et como -īt. 1ª persona de plural.Desinencia -ĭmus. Presenta -ĭ- de origen laringal. la generalización de *H > i se debe al influjo del elemento -is- de la segunda persona de singular.2ª persona de plural.Desinencia -istis. Tiene, ante a desinencia *-tes > -tis, el elemento -is- de segunda persona singular.3ª persona de plural.a) Desinencia -ērunt /-ĕrunt. Parece estar formada por varios elementos: por *H1 que en otras lenguas se acopló al pluscuamperfecto con la alternancia *eH1/H1 > -ē/-ĕ; por el elemento -r impersonal o mediopasivo y por el elemento *-unt < *-nt(i).b) Desinencia -ērĕ. Coincide con la anterior en los dos primeros elementos; el tercero, *-ĕ es probablemente la desinencia que hemos visto en la tercera persona de singular y que aparece también en indoiranio y en tocario. La prosa clásica evitó esta desinencia y las lenguas romances no la han conservado.
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Autor: Javi
Fecha: 11/05/2006 11:56.
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Autor: Isra
Fecha: 11/05/2006 17:24.
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Autor: Javi
Fecha: 13/05/2006 11:56.





