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Lee y escucha

Os dejo el enlace a una canción que tiene gran encanto: es la de Los niños del Pireo , cantada por Melina Mercouri en la película Nunca en domingo, y que el pueblo de Atenas fue cantando durante  el funeral de la que fuera Gran ministra de Educación y Cultura. También os dejo el enlace a los Catuli Carmina y unas traducciones de algunos de estos poemas, más o menos en el orden en que aparecen musicados, para que podáis seguir la letra en latín.

No todo es regaeton; existe otra música, imperecedera, mucho más gratificante.

LXXXV

Odio y amo. Por qué lo hago, me preguntas tal vez.

No sé, pero siento cómo se hace y me torturo

V

Vivamos, Lesbia mía, y amemos,

y a las maledicencias de los viejos severos

démosles menos valor que a una peseta .

Los astros pueden morir y volver;

pero nosotros, una vez que muera nuestra breve luz,

deberemos dormir una última noche perpetua.

Dame mil besos, luego cien mil;

luego otros mil, luego otros cien mil;

luego hasta otros mil, luego cien mil.

Después, hechos ya muchísimos miles,

revolvámoslos, para que no lo sepamos nosotros,

ni ningún malvado pueda mirarnos con malos ojo,

cuando sepa cuántos besos nos dimos.

LI

Semejante aun dios se me aparece aquel,

superior a los dioses, si es lícito,

que sentado frente a ti, sin cesar,

te observa y escucha

reír dulcemente, lo que a mí, desgraciado,

todos los sentidos me arrebata:

Lesbia, en cuanto te veo,

mi voz se apaga,

la lengua se torna torpe, y bajo mis miembros

comienza a manar una llama;

me zumban los oídos y una noche

doble cubre mis ojos.

El ocio, Catulo, te es pernicioso;

en el ocio te exaltas e impacientas.

El ocio ya perdió antes muchos reyes

y ciudades felices.

LXX

Mi amada asegura que con nadie quiere casarse

Excepto conmigo, a no ser que el mismo Júpiter se lo pida.

Eso dice, pero lo que una mujer dice a su deseoso amante

En el viento y en el agua rápida conviene escribir

LVIII

Nuestra Lesbia, Celio, aquella Lesbia,

aquella Lesbia a quien Catulo amó,

más que a sí mismo amó, más que a todo lo suyo amó,

ahora en esquinas y en callejuelas

se las pela a los magnánimos nietos de Remo.

VIII

¡Ay, Catulo, deja de hacer simplezas,

y ten lo que está muerto por perdido!

Radiantes soles te brillaban cuando,

en esos días, ibas

allí donde quería la joven,

amada por nosotros como nadie

será amada jamás.

Muchas fiestas celebraste allí entonces,

que tú deseabas y ella no odiaba.

En verdad, lucían soles radiantes.

Ella ya no lo quiere,

no lo quieras tú, débil,

ni persigas a la que huye, ni vivas

miserable: resiste

con tu mente obstinada.

Adiós, muchacha. Catulo aguanta ya,

no te rogará ni pedirá nada.

Mas sufrirás, cuando por nadie seas

rogada. ¡Ay, infame! ¿Qué vida te queda?

¿Quién irá a ti hoy? ¿Quién verá tu belleza?

¿A quién amarás ahora? ¿De quién

se dirá que eres? ¿A quién besarás?

¿A quién morderás los delgados labios?

Pero, ¡tú, Catulo, aguanta firme!

Viernes, 14 de Abril de 2006 18:49

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Autor: Mario

Preciosa es la canción de Melina Mercouri: Τα παιδιά του Πειραιά. A continuación dejo el link donde podéis ver la letra de esta canción:
http://www.kithara.vu/ss.php?id=MTE5NzIzOTI4

Fecha: 18/04/2006 17:02.


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Autor: Isra

Tomo nota del enlace

Fecha: 19/04/2006 11:26.


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